lunes, 20 de julio de 2015

HACIA UNA EPISTEMOLOGÍA DEL CONCEPTO DE SÍMBOLO
DE SALOMÉ SOLA-MORALES

Todo el conjunto de conocimientos, cultura colectiva y realidad de una determinada sociedad está construido. en primera instancia, sobre la base de la formulación y representación a través de símbolos. Es decir; emplean los símbolos para tener un mejor entendimiento de su realidad inmediata; entonces el conocimiento de la realidad está mediada por los símbolos representados. Visto de este modo, los símbolos son las mediaciones que permiten la interacción entre el ser humano (su interior, su conciencia) y su mundo exterior (la realidad en sí). Para un mejor y riguroso estudio acerca del símbolo; se establecen las siguientes partes a desarrollar.

FUNDAMENTOS ONTOLÓGICOS DE LO SIMBÓLICO
Lo simbólico, al igual que los seres humanos, tiene fundamentos ontológicos necesarios de ser revisados para un mejor entendimiento. Estas cuestiones nos llevan a establecer las diferencias ontológicas de lo simbólico respecto de su esencia o existencia  relacionadas con las características del ser humano. Puede establecerse entonces que, la capacidad del ser humano para formular simbolizaciones sería una condición estructural al ser humano; por ende, permanente y esencial al mismo. Al mismo tiempo que dichos símbolos adquieren formas cambiantes y con ello, están sujetas a la existencia e historicidad de los seres humanos.

UN UNIVERSO SIMBÓLICO Y UNA REALIDAD MEDIADA
Es importante precisar que para un mayor y mejor entendimiento de la realidad con la que interactúan los individuos de una sociedad; estos individuos se ven en la necesidad de utilizar herramientas que contengan significados importantes para su desenvolvimiento en la realidad circundante. Es en este sentido que se formulan los símbolos en la vida cotidiana. Como el ser humano posee perspectivas de tipo subjetiva, social, cultural; le resulta necesario e importante interactuar con la realidad a través de alguna mediación (sea cual sea el tipo; lingüística, social, visual, numérica, etc.). entonces puede apreciarse que la realidad está mediada, para su entendimiento, por una serie de construcciones simbólicas.
LOS SÍMBOLOS COMO MEDIACIONES

Se ha tratado hasta aquí la importancia del símbolo como una herramienta o instrumento mediador entre la realidad y el ser humano. Los símbolos son entendidos como mediaciones en el sentido de que son relaciones capaces de transformar las prácticas comunicativas entre los seres humanos. Los símbolos, en tanto mediaciones y representaciones a la vez facilitan en conocimiento del entorno circundante de un individuo y/o grupo social; así como el conocimiento de sí mismo como el de sus pares. De esta forma, puede tratarse a los símbolos como una estructura del pensamiento importante para el desarrollo de la intelectualidad humana ya que a través de las representaciones simbólicas, se desarrollan, fortalecen y potencializan las diferentes capacidades del pensar humano.
ACERVO SOCIAL Y CULTURAL DE LOS SÍMBOLOS


Los símbolos al ser transmitidos de un individuo a otro y de este otro a otros; posibilitan las llamadas generalizaciones simbólicas. Estas generalizaciones forman parte del desarrollo y avance progresivo de la sociedad y de los contenidos culturales de la misma ya que la cultura se constituye como un sistema de símbolos en relación a la cual los integrantes de la sociedad dan respaldo de los contenidos que son presentados como propios y coherentes con la sociedad y la cultura de la que forman parte y son partícipes.

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Mirada de la Ontología del Lenguaje sobre el Ser Humano por Rafael Echeverría

LENGUAJE Y  VIDA COTIDIANA – LA VIDA COTIDIANA COMO REALIDAD CONSTRUIDA E INTERPRETADA
DE MARÍA BETHENCOURT Y EMANUELE AMODIO

La vida diaria y cotidiana de los individuos integrantes de una sociedad, sea cual sea esta, pertenece a una realidad que es sentida, percibida, construida e interpretada de diferentes formas por cada una de los individuos participantes y pertenecientes a la sociedad que integran. Esta construcción e interpretación que realizan de la realidad está ligada a diferentes procesos (de conocimientos, saberes, significados, poderes, etc.). Justamente, estos procesos son los que orientan a cada ser humano a realizar la construcción e interpretación de su realidad inmediata y que varía en cada uno según la experiencia que haya adquirido, observado o heredado.

La interpretación de cada uno de los hechos o acontecimiento de la realidad (por mínimo o insignificante que resulte) es permanente; debido a que el individuo se enfrenta a diversas situaciones de tipo espontánea, inesperada y casuales; frente a las cuales el individuo, provisto de sus capacidades, habilidades y experiencias, procesa estas situaciones y se plantea a sí mismo las posibles soluciones para afrontarlos. Es así que, frente a una situación cualquiera (favorable o no, positiva o no) el ser humano procesa la realidad, la interpreta y como tal, genera un constructo mental que posee un significado personal. Con esto, se evidencia que la realidad (la vida cotidiana, común, diaria) se estructura sobre la base de la construcción e interpretación de la realidad, realizada por el individuo con la finalidad de entender a cabalidad lo que le acontece en su vida cotidiana a la cual tiene que hacerle frente.

¿Pero cómo el lenguaje entra a tallar en estos procesos? Es la pregunta que se puede realizar sobre la base de lo propuesto anteriormente. Es importante señalar que el lenguaje posibilita que se desarrollen estos procesos en la medida que las construcciones y representaciones de la realidad requieren de simbolizaciones significativas de lo que circunda en la realidad. Así; estas simbolizaciones adquieren sentido al emplear el lenguaje como una herramienta que genera contenidos con significados para el que lo codifica o procesa. Entonces, a través del lenguaje la realidad se convierte en algo manipulable y por consiguiente: comunicable.
La facultad exclusiva del lenguaje para el ser humano es una herramienta de suma importancia en la construcción de signos, símbolos, constructos e interpretaciones de la realidad humana. Cabe señalar así entonces, que el mundo está construido en base al lenguaje y con ello la exclusividad de los seres humanos de transformarla para su beneficio o perjuicio.

La Ontología del Lenguaje